Elegir un Colchón Infantil


Dormir bien es fundamental para todos y en el caso de los niños más, se encuentran en una etapa de desarrollo del crecimiento en la que la elección de un colchón debe ser lo más acertada posible. Además, los niños, a lo largo del día, gastan mucha más energía que cualquier adulto, por ello es indispensable que durante la noche descansen del mejor modo posible.


Para elegir un buen colchón infantil, sobre todo, debemos fijarnos en que el mismo esté fabricado a partir de materiales naturales, a poder ser testados por organismos oficiales. Estos certificados garantizan la ausencia de sustancias nocivas en la composición de los colchones que pueden causar enfermedades respiratorias o alergias. Este factor es muy importante puesto que la piel de los niños es muy sensible y está en estrecho contacto con los materiales del colchón y, además, los contaminantes son particularmente peligrosos. 

Un producto de mala calidad provocará consecuencias negativas en la salud de los niños. Existe un colchón para cada tipo de cuerpo: no será lo mismo comprar un colchón para un recién nacido que para un niño de más edad, puesto que cada cuerpo y/o constitución exige una firmeza distinta.

Según el peso del niño, podría recomendarse un nivel de firmeza u otro:

- En niños de 1 a 10 kg (de 0 a 1 año) el nivel de firmeza recomendado es grado H5. 
- En niños de 10 a 20 kg (de 1 a 6  años) el nivel de firmeza recomendado es grado H4. 
- En niños de 20 a 30 kg (de 7/8 en adelante) el nivel de firmeza recomendado es grado H3. 

Como con los colchones para adultos, los colchones infantiles están elaborados con látex ecológico o con látex ecológico combinado con otros materiales de origen orgánico (fibra de coco, lana o algodón). Este tipo de colchones permite una buena regulación térmica, que facilita un sueño reparador, sano y sin interrupción. 

Los colchones naturales infantiles que encontrarás en ekoideas son todos de origen alemán, fabricados a partir de materiales ecológicos con el firme objetivo de ofrecer el mayor confort y favorecer el desarrollo de los niños. La tres marcas con las que trabajamos son Prolana, Dormiente y Baumberger.


Hasta los 2 años de edad
Un bebé, al ser un recién nacido, debe descansar sobre un colchón que cumpla como mínimo tres características básicas: que esté fabricado de materiales naturales libres de contaminantes; que sea firme; que sea higiénico. Estos colchones han de ofrecer la combinación perfecta entre estabilidad y flexibilidad. De este modo, se reduce cualquier riesgo que pueda tener un lactante, pues todavía están adaptándose a vivir fuera del feto.

Un buen colchón de cuna debe estar fabricado sin sustancias nocivas, es decir, debe ser un colchón natural hecho de materiales orgánicos. Es muy común que estos colchones estén elaborados de látex natural (evita la aparición de hongos, ácaros, etc) y fibra de coco (le otorga la rigidez y la transpiración necesaria) combinados con otros materiales que ayuden a mejorar la absorción de la humedad y/o la transpiración como la lana virgen o el algodón orgánico. Con estas cualidades dispondremos de un colchón hipoalergénico que evitará la aparición de alergias o reacciones cutáneas.




Otra condición indispensable, como decíamos, es que el colchón sea firme para evitar que el recién nacido se hunda o se ahogue. El colchón firme evitará el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Una buena opción son los colchones con núcleo de fibra de coco ya que favorecen la ventilación y estabilizan la humedad. También son recomendables los futones de cuna hechos de algodón. No debemos confundir firmeza con dureza, ya que un colchón infantil debe ser firme a la par que suave.

Finalmente, un colchón de cuna debe ser higiénico debido a las secreciones de los bebés. Es importante que el colchón cuente con una funda exterior lavable -a poder ser impermeable- para mantenerlo en las mejores condiciones.

Los modelos que recomendamos para esta etapa son los siguientes:

• Colchón de cuna Lara Plus (látex natural + fibra de coco)
• Colchón de cuna Ronja Plus (fibra de coco)
• Futón de cuna de algodón
• Futón de cuna de látex natural y algodón


Entre los 2 y los 9 años
A partir de los 2 años es cuando se recomienda que el niño disponga de su primer colchón con somier de listones. Debemos asegurarnos que este colchón cumpla con las características ortopédicas necesarias para favorecer el desarrollo de músculos y huesos. Es importante que exista una relación óptima entre firmeza y confort para lograr que el niño duerma cómodamente, ya que el confort de un niño al dormir es un factor determinante incluso para su crecimiento.

Lo que hay que buscar en un colchón infantil:

• Firmeza. 
• Suavidad.
• Adaptabilidad.
• Transpirabilidad.
• Higiene.


En esta etapa de la vida, los niños duermen entre 10 y 12 horas debido a la gran cantidad de energía que gastan. Por eso, el colchón debe ser un lugar donde puedan descansar con total libertad de movimientos y que paralelamente favorezca el desarrollo físico e intelectual. Un buen colchón infantil ayudará al niño a mejorar su capacidad de aprendizaje y memoria y tener mejor conducta en casa y en la escuela. Es recomendable que el niño quede siempre dentro del colchón, es decir, que las extremidades no sobresalgan durante el sueño (factor indicativo para las medidas del mismo). Un colchón con una firmeza alta garantiza una base homogénea y lisa sobre la que descansar, evitando posturas incorrectas que deriven en un desarrollo inadecuado. Un colchón excesivamente blando no es adecuado ya que una envolvencia muy pronunciada podría entorpecer el crecimiento del niño.

Un colchón infantil para niños de 2 a 9 años debe adaptarse a la forma del cuerpo acostado (de lado, boca arriba o boca abajo), garantizando que la columna vertebral se coloque de forma natural en cualquiera de estas posiciones, ya que, los niños a esta edad suelen moverse mucho durante el sueño y su columna está en pleno desarrollo.

En cualquier caso, no es recomendable el uso de camas nido debido a que el colchón reposa sobre una única tabla de madera impidiendo la correcta transpiración y aumentando la sudoración del niño. Se requiere un conjunto con una adaptabilidad climática óptima para que el descanso sea el correcto. Aparte, los niños a menudo sudan mucho, debido a que su cuerpo no puede compensar las fluctuaciones de calor o temperaturas extremas. Una correcta transpiración también ayudará a alargar la vida útil del colchón.



Por eso, el colchón debe ser fuerte, firme y adaptable a la morfología del niño. Los materiales más utilizados vuelven a ser el látex natural y la fibra de coco, ya que ambos garantizan adaptabilidad por un lado y firmeza por el otro. En cuanto a los acolchados de los núcleos, éstos deben ser de lana virgen o algodón orgánico (aunque fabricantes como Baumberger también incluyen el lino) para favorecer la transpiración y la regulación de la temperatura de forma natural, a la par que mejoran el confort del conjunto. La fundas deben ser de algodón orgánico para otorgar suavidad y bienestar durante el sueño. Además, existen modelos de colchón con fundas desenfundables y lavables, muy indicados evitar las alergias. 

Los modelos que recomendamos para esta etapa son los siguientes: 
• Colchón Alex Plus de fibra de coco marca Prolana


De los 10 años en adelante
En este periodo debemos hacer una estimación morfológica del cuerpo y empezar a tener en cuenta el peso de los jóvenes adolescentes. Los niños de 10 años aún pesan como un niño pero pronto tendrán un peso de adulto. En esta etapa los contornos del niño se acaban de formar y, por tanto, el colchón debe adaptarse a su morfología.
Por eso, los colchones para adolescentes y jóvenes tienen características parecidas a los colchones para adultos y la dureza del colchón ya no es tan importante como la adaptabilidad al cuerpo. La adaptabilidad es la característica que permite mantener la columna vertebral en una posición natural, evitando así que aparezcan puntos de presión que supongan dolores en la zona cervical, dorsal o lumbar. Por este motivo, el grado de firmeza varía entre medio y medio-firme para que el punto de apoyo del cuerpo sea flexible y estable. No obstante, ésta es aún una etapa de crecimiento, por lo que cada fabricante ofrece distintas propuestas. Los colchones que recomendamos son para jóvenes de hasta 85 kg de peso e incluso para adultos de peso ligero.


Al igual que pasa con los colchones para niños, los colchones para adolescentes cuentan con acolchados de lana y algodón para mejorar las cualidades de absorción de la humedad y la regulación del clima. También existen modelos con fundas lavables de algodón indicados para alérgicos. 
Los modelos que recomendamos para esta etapa son los siguientes: 

Para maximizar las prestaciones y la durabilidad de un colchón, éste debe voltearse dos o tres veces al año de pies a cabeza si se utiliza por una sola cara, o de arriba a abajo si se utiliza por ambas caras. También es conveniente airear el colchón con cierta frecuencia (cada 2 meses). Para ello, basta con quitar la ropa de cama y permitir que el colchón respire aire puro durante unas horas (es suficiente con abrir la ventana del dormitorio). También debemos tener en cuenta que los colchones para niños y adolescentes deben cambiarse cada cinco para coincidir con las distintas etapas de crecimiento.


Firmeza

Colchones naturales infantiles según firmeza:

H1. BlandoH2. Blando/medioH3. MedioH4. Medio/firmeH5. Firme

• Vario Solo
• Varia Lana
• Solana

• Nele Plus
• Coco Kid
• Vario
• Alex Plus